La calle Rompelanzas situada en pleno centro de la ciudad, concretamente entre la del Carmen y Preciados tiene el honor, con tan solo 20 metros, de ser la vía más corta de Madrid.

El origen de este curioso nombre procede cuando se inauguró allá por el siglo XVI, dos carruajes vieron como sus lanzas (varas de madera que se unen a los caballos) se rompían al cruzar por esta calle.

Un corto paseo por la historia de Madrid.

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