Un frente polar está azotando Madrid así que una tarde gris de lluvia no es impedimento para no hacer planes y disfrutar de la ciudad.

Al igual que ocurre con los días soleados estas tardes bucólicas se pueden aprovechar viendo la urbe a través de las gotas de agua, viendo los edificios y luces de las farolas reflejados en los charcos que recorren las calles.

Un buen plan para este fin de semana que se avecina es salir por el centro de Madrid, caminar por las estrechas calles que están entre la Calle Mayor y la Calle Arenal hasta llegar al pasadizo de San Ginés y toparse con uno de esos míticos lugares donde podemos entrar en calor degustando un espeso chocolate y unos crujientes churros hechos a “hombros”, recién sacados de la cocina.

Efectivamente para los que ya lo conocen me refiero a la Chocolatería de San Ginés y para lo que no,  les mostraré un lugar donde el genial dramaturgo, poeta y novelista español Valle Inclán, perteneciente a la generación del 98, encrontó a las musas de la inspiración para escribir su obra teatral Luces de Bohemia.

Después de esta nota histórica sobre la más famosa Chocolatería de Madrid y uno de sus ilustres parroquianos, que fue construida en el año 1890. El negocio comenzo como restaurante y hosperia, no sería hasta el año 1894 cuando se convirtió en chocolatería.

Durante la segunda república española, San Ginés se rebautizó popularmente como “la escondida” debido a que quedo casi oculta entre pasadizos.

Durante los años 80, época de la movida madrileña, era lugar de encuentro de noctámbulos que a la salida del teatro discoteca Joy Eslava iban a desayunar a altas horas de la madrugada antes del merecido descanso. Actualmente es un lugar de encuentro donde resguardarse de estas tardes de frío y lluvia.

Es tanta la fama de esta chocolatería que han abierto sucursales en China y Japón.

A disfrutar del fin de semana.

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