Aunque la ciudad ha ido evolucionando, poco a poco está perdiendo la identidad que tuvo en su tiempo, por cada esquina encontramos una cadena de restauración sin personalidad, las mismas tiendas de ropa que lo único que nos diferencia a unos y otros es la talla, gimnasios low cost, como si el ir hasta ellos no tuviera un gran coste, las farolas ya no alumbran como antaño, ahora son los runners que con sus leds y ropa fluorescente dan brillo a una urbe gris, y los Jueves hace tiempo que murieron.

Ese día que marca la mitad de la semana, el comienzo del ansiado fin de semana, donde las reuniones de amigos, las cañas con los compañeros de trabajo al sonar la campana o la cita con el amor eran habituales por cada rincón del viejo Madrid.

Pero no todo es tristeza, ni la ciudad se va a pique, siempre hay lugares que resisten a los tiempos, o bien los tiempos hacen resistir a estos lugares, y como la Puerta de Alcalá, están viendo pasar el tiempo, generación tras generación, gente de todas los rincones del planeta han acabado probando sus famosas patatas, muchos han intentado copiarlas pero por el camino se han quedado.

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Esta isla dentro del profundo océano por donde navegamos es La Bodega, situada en Pasaje de Pradillo nº 2 en el castizo barrio de Prosperidad (no confundir con la calle Pradillo), lleva muchos años siendo lugar de encuentro.

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Bar de los de antes, donde se ha detenido el tiempo como sacado de un capítulo de Cuéntame, pero no así su clientela muy variopinta y siempre en un ambiente muy agradable, pero lo mejor se encuentra por cada ronda, una generosa tapa destacando sus patatas, una receta secreta que llevan toda la vida haciendo.

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Un lugar perfecto para volver al pasado, para reencontrase con los Jueves, disfrutando de la amistad, el amor, la soledad o simplemente recuperar el espíritu ese Madrid que una gran mayoría, aún recordamos.

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Hay que conservar estos lugares carismáticos, aunque no haya nacido ningún rey en ellos, ni sean patrimonio de la humanidad, ni tengan valor arquitectónico, son los verdaderos lugares donde se ha forjado la historia de Madrid como pueblo.

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Although the city has evolved, gradually is losing the identity he had in his time, every corner we found a restaurant chain with no personality, the same clothing stores that only what makes us different to each other is the size, gyms low cost, as if going until they had no great cost, streetlights no longer light up as before, now are the runners with their LEDs and fluorescent clothing brightening a gray city, and Thursday while they died. That day marks the middle of the week, the beginning of long-awaited weekend, where meetings of friends, reeds with coworkers when the bell rings or appointment with love were common in every corner of old Madrid.
But all is not sadness, nor the city will sink, there are always places that resist time or times they resist these places, and as the Puerta de Alcalá, are watching the time, generation after generation, people from all over the world have finished testing its famous potatoes, many have tried to copy but along the way have stayed.
This island in the deep ocean where sail is La Bodega, located in Passage Pradillo # 2 in the traditional neighborhood of Prosperity (not to be confused with Pradillo), has spent many years as a meeting place. Bar of before, where time has stopped and taken from a chapter of Tell, but not its very diverse and always clientele in a very pleasant atmosphere, but the best is for each round, a generous lid highlighting their potatoes , a secret recipe that carry a lifetime doing.
A place to return to the past, to meet again with the Thursday, enjoying the friendship, love, loneliness or simply recover the spirit that Madrid that a large majority, we still remember.
We must preserve these charismatic places, although not born no king in them, nor be patrimony of humanity, nor have architectural value, are the real places where it has shaped the history of Madrid as a people.

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