Desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, la mejor forma de combatir los días de extremo calor es el consumo de bebidas frías o de helados. Hay datos fehacientes que el siglo XVII ya se consumían en la capital,  jugos de frutas mezclado directamente sobre nieve traída directamente de la sierra de Guadarrama, aún en algunos parajes quedan restos de los depósitos donde se almacenaba la nieve en su traslado hasta la ciudad, siempre se realizaba de noche para evitar que se derritiera.

 

Con el paso de los siglos este producto se fue haciendo más popular y evolucionando el producto, añadiendo leche dando lugar los que ahora conocemos como Helado. No fue hasta el año 1.905 en San Francisco cuando un niño despistado de 11 años, dejo a una bebida y puso una palo. A la mañana siguiente cuando recogió su vaso, tenía un nuevo producto. De esta forma casual nació lo que hoy conocemos como polo.

 

El polo ha ido evolucionando también a través del paso del tiempo,  de ser un zumo de naranja o limón helado, innovando en los sabores y las formas hasta convertirse en todo un arte,  de ello saben mucho en Tulup, una paletería artesanal (nombre que tienen los polos en México) ubicada en la calle Embajadores n° 6, a escasos metros de la Plaza del Cascorro.

 

Esta tienda regentada por Cristina y  Rafa (de origen mexicano), ofrecen paletas artesanales de frutas naturales con el mínimo de agua posible, sin conservantes ni colorantes y con el mínimo azúcar posible. Realizan  pequeñas producciones, por lo que siempre el producto se mantiene en perfectas condiciones y con sus propiedades intactas. La oferta de sabores cambia en función de las frutas de temporada, fusionando las oriundas del país Azteca con las típicas de aquí, destacando la paleta de chocolate mexicano y las que llevan un toque picante.

 

Entre su oferta también disponen de zumos naturales preparados al instantes así como agua de sabores, un refresco a base de frutas naturales con agua un producto 100% mexicano fresco y natural que deja un buen sabor de boca.

Un producto que no les dejara helado.

 

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From the earliest times to the present day, the best way to combat the extremely hot days is the consumption of cold drinks or ice cream. There substantiating data the seventeenth century and were consumed in the capital, fruit juices mixed directly on snow brought directly from the Sierra de Guadarrama, even in some places remains of deposits where snow was stored in his transfer to the city, always he carried out at night to prevent melt.

 

Over the centuries, this product became more popular and evolving the product, adding the resulting milk is now known as Ice Cream. It was not until the year 1911 in San Francisco when a child of 11 years, left a drink and put a stick. The next morning when he picked up his glass, had a new product. This incidentally was born what we now know as polo.

 

The pole has also evolved over time, being an orange juice or iced lemon, innovating in flavors and ways to become an art, it knows much Tulup, a craft paletería (name they have the poles in Mexico) located on the street Ambassadors, a few meters from the Plaza del Cascorro.

 

This shop run by Cristina and Rafa (of Mexican origin), offer handmade trowels of natural fruits with minimum water, without preservatives or colorings and with minimal sugar. They make small productions, so long the product remains in perfect condition and with its properties intact. The range of flavors changes depending on seasonal fruits, merging the Aztec native country with typical here, highlighting the palette of Mexican chocolate and carrying a spicy touch.

 

Among their offer also have fresh juices prepared to instants and flavored water, a soft drink based on natural fruits with water a 100% fresh and natural Mexican who leaves a good taste.

A product that does not leave them cold.

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